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No supimos sus nombres, pero lo pasamos genial

viernes, 18 de enero del 2008

No supimos sus nombres, pero lo pasamos genial

Esa noche salimos con todas las ganas de divertirnos, como siempre, de pasarla súper bien, pero simplemente bailando y tomando un par de tragos. No pensamos en conocer a nadie en particular, aunque si se daba, como siempre nos agrada conocer gente copada y con buena onda, y si están sexys mucho mejor. Aunque esto muchas veces no se logra, lo sabrán Ustedes que frecuentan los ambientes swinger, a veces la chica es mortal y el hombre... jeje, no tanto.

Bueno, pero eso no es lo importante de esta experiencia que tuvimos en Star New, donde habíamos llegado temprano y anduvimos dando vueltas por allí, tomándonos un trago fumando un Camel y viendo gente copada.

A la mitad de la noche y con las espumitas del frizze subidas a la cabeza, estábamos bailando al fondo de la pista, donde teníamos mejor visión. Se nos acercan en ese momento una pareja, bailando y riendo. Yo (Marcos) estaba detrás de Pame, entonces ellos que venían de la misma forma, hicieron que quedaran enfrentadas Pame y la otra chica.

Yo no sabía que hacer, porque el hombre era un tanto mayor y no sabía si le gustaría a Pame. Entonces dejé hacer y seguí como espectador de lo que ocurría. Lo cual fue muy bueno, porque las dos se entregaron a una danza de caricias, de besos, de tocrse los cuerpos una a la otra, seduciéndose y calentándose.

Los hombres solo podíamos gozar de ese momento especial y disfrutarlo sabiendo lo que vendría. En un momento dado entrecruzamos caricias uno a cada lado de sus parejas y pude acariciar más profundamente la piel, el cuerpo, las caderas, los muslos, las nalgas de la otra chica. Eran suavecitas, firmes, de esas que entusiasman de movida y que te hace volar los ratones a mil por hora.

Así estuvimos un largo rato, acariciándonos, besándonos, la chica tocaba mi pene, primero por encima del pantalón y luego consiguió colar su mano por debajo, mientras lamía el cuello de Pame y acariciaba sus pechos con la otra mano y Pamela besaba al hombre, enredados los cuatro en una maraña de placer.

Alguien propuso ir a un reservado, y allá fuimos. Llegamos super calientes, y fuimos sacándonos algunas prendas, no todas, porque estábamos rodeados de gente, y no había otro lugar, y nuestra calentura llegaba al máximo, no se podía ir a ningún hotel o nada parecido porque queríamos gozarnos en ese preciso instante, los cuatro.

La chica jovencita se recostó en un sillón-cama que había en el reservado y yo fui encima de ella, besando su cuello, sus hombros, lamiendo sus pechos, su pancita, y bajando a su hermosa tierna y deliciosa vulva. Allí me quedé un rato largo, prodigando sexo oral mientras Pame se había puesto en cuatro por encima de nosotros, permitiendo al otro hombre una placentera dedicación a su parte trasera, la cual estaba siendo gozada profundamente por él, yo lo adivinaba por los movimientos. La chica, mientras disfrutaba de mi lengua que recorría su vagina ya húmeda al máximo en este momento, lamía los pechos y acariciaba la vagina de Pame, de vez en cuando acariciaba mis nalgas también, junto a las manos de Pame, que estaba pasándolo en grande, viendo en primer plano este maravilloso encuentro de placer.

Luego me saque el resto de la ropa que me quedaba y comencé a penetrarla despacito a mi pareja ocasional, o sea la chica jovencita. Pamela y el otro hombre nos dieron un poco de lugar. Mi pene estaba durísimo, y más al verla a Pame como estaba siendo cojida por ese hombre mayor, que sabía lo que hacía, porque a cada embestida de su pija en la concha de Pame, arrancaba gemidos profundos de placer y sentía como las manos de ella se aferraban a mi espalda, que en esos momentos se curvaban a cada embestida que hacía yo con mi pene dentro de la concha chiquita, jugosa y profunda de la chica.

La trataba de meter lo más hondo posible, sabía que le gustaba, porque ya había acabado unas cuantas veces y su concha se había vuelto una pequeña lagunita de fluidos, lo cual hacía una penetración mucho más cómoda. Estuve entrando y saliendo de ella un largo rato, tanto queme dolían los abdominales, porque de veradad que la quería ‘romper' de placer; ella se aferraba muy fuerte a mí y Pame gemía acompasadoy ví como ellos dos acababan y se retorcían y también yo me fui junto con la chica.

Así conocimos a esa linda parejita, de la cual no supimos ni sus nombres, ya que al levantarnos y arreglarnos las ropas, desaparecieron a los baños, y luego fuimos también nosotros y cuando salimos, ya no los encontramos. Lo único que sabemos es que ella tendría unos dieciocho a veinte años y el unos cuarenta y tantos largos, y que parecía extranjero por la forma de hablar.

No importa de dónde hayan sido, ni la edad, nos hicieron pasar una noche super agradable y Pamela me decía que fue como parte de regalo de cumpleaños (que yo había cumplido hacía unos días) esa jovencita tan copada.

S y R

martes, 04 de diciembre del 2007

S y R

Siempre salimos a boliches swinger, porque a Pame le gusta bailar, y además la vuelve loquita que la seduzcan mientras baila. Que la miren deseándola, que se insinúe la mujer, y las caricias cierran el conjunto de lo que puede ser una noche ideal para el placer.

No llevábamos mucho de ir a ese boliche swinger de recoleta, quizás nuestra tercera vez, cuando estábamos bailando en la pista, tomando nuestro martini acostumbrado y Marcos fumando su tradicional Camel, cuando se nos acerca una pareja, muy bien parecidos ambos y nos saludan.

Intercambiamos algunas palabras fáciles como las de costumbre en esos boliches y R la miraba con profundos ojos de deseo a Pame, lo cual hacía que ella se fuera excitando. Seguimos bailando y en un momento, en el cual no nos dimos cuenta, estaban frente a frente Pame con S, y nosotros detrás de ellas.

Ya se estaban comiendo la boca las dos, con besos súper profundos y las lenguas de ambas iban y venían con frenesí de la boca de la otra. Las manos acariciaban sus hombros, sus pechos y ese momento era mágico, al ver tanta sensualidad y placer que se estaban dando ambas.

Nosotros solo mirábamos y acompañábamos como privilegiados espectadores. R propuso que fuéramos a un lugar más cómodo, así que nos catapultamos hacia un reservado. Estaba vacío, ya que era muy temprano para la costumbre de la gente que comienza a inundarlo más tarde.

Allí comenzamos a besarnos, cada uno de nosotros con la pareja del otro. Sentíamos la piel sedosa de S, mientras la íbamos despojando de su ropa. Un vez desnuda, besé su cuello, bajando despacio por su pechos de pezones enhiestos, lamiendo cada milímetro de su piel, pasando por su panza y con las manos ávidas de lujuria que acompañaban mi boca, llegué a su vulva, ya húmeda para ese momento.

Podía ver de a ratos y entrecortadamente como Pame y R se desnudaban y ella comenzaba a besar su cuerpo, llegando también a su pene y lo devoraba, mirándonos de reojo a nosotros. Estábamos disfrutando a full.

Así seguimos un rato, hasta que siguió el placer de la penetración, nos recostamos a cada lado ambas parejas y veíamos como era cogida el otro, como le estaban dando placer, unas personas, hasta hacía media hora, totalmente desconocidas. Veíamos como era penetrada Pamela y como penetraba Marcos, lo cual nos daba la mayor de las excitaciones.

 

Pame lamía los pezones de S, con lo cual levantaba más si es posible, la libido del ambiente. Esto llegó así e a estar, para mí, aún más caliente, cuando S estaba lamiendo mi pija hinchada, y pame, mientras era cogida en cuatro por R, se inclina y se suma a la linda mamada que estaba haciendo S. las dos me devoraban con ambas bocas mi pija durísima, mientras sus lenguas al encontrarse se disfrutaban mutuamente.

No recuerdo cuentas veces vi y sentí acabar a Pame, se que muchas, yo más de dos veces, y seguía ‘duro' mientras que S, lo seguía disfrutando. Seguimos así un rato más, hasta que decidimos parar, con los pelos revueltos, las caras coloradísimas, la respiración agitada al máximo.

Esa fue nuestra primera noche con S y R, dos locos lindos y sexys. Coronamos la noche con algún martini y el mejor de los camel que fumé nunca, y luego nos fuimos a casa, a seguir gozándonos como locos.

Nuestra Primera vez en Anchorena

martes, 04 de diciembre del 2007
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Nuestra Primera vez en Anchorena

 Luego de dudar bastante, esa noche nos arreglamos y salimos rumbo a Ancho. Dudamos porque habíamos hablado bastante con una pareja que nos advirtió acerca de que debíamos ir con vestimenta de vestir, y no simplemente de un elegante sport, al boliche.

Pero nos dijimos que no importaba, que íbamos y si nos sacaban a patadas, pues, bueno, ya lo sabríamos y no tendríamos la duda.

Llegamos al boliche y nos recibieron muy amablemente en el hall, abonamos la entrada y nos indicaron, ascensor 4to piso. Al bajar nos preguntaron si era la primera vez en el boliche o si ya conocíamos. Por nuestra cara, obviamente se advertía que era nuestra primerísimo vez.

Nos guiaron y mostraron todo el boliche y nos explicaron las reglas. Ninguna vez mencionaron la vestimenta de vestir. Todo había sido un chamullo, por lo que recomendamos a quienes lean esto, que nunca se queden con la primer opinión de alguien y véanlo por Ustedes mismos, vayan y comprueben, a lo sumo pierden una noche. En el caso nuestro fue totalmente una noche súper ganada.

Ahora bien, seguimos con nuestro relato de aquella noche. Fuimos al sector de la pista, pedimos un martini y nos retiramos al último rincón de la pista, cerca del escenario. Allí nos quedamos ‘escondidos' mirando a todos y viendo que todos eran divertidos y que tenían la mejor de las ondas.

Salimos a bailar y nos divertimos muchísimo, no hablamos mucho con nadie, más que con alguno de los coordinadores, a los que preguntamos algunas cosas que nos habían surgido como duda, pero no nos animábamos a  encarar a alguna pareja por ejemplo y sacar una charla. Éramos súper nuevos también, habríamos tenido seis meses de estar en la onda swinger, así estábamos medio viendo, medio asustados, pero excitados y con muchas ganas de seguir.

Esa noche no hicimos nada con otras personas, porque no nos animamos o porque no encontramos quien nos gustara, suponemos, y además estábamos muy nerviosos para poder hacer algo, así que al promediar la noche, nos escabullimos en cada uno de los reservados, para ver la plena acción.

Las pieles a medio desnudar, algunas, y otras totalmente desnudas, daban un hermoso y sexy panorama al reflejo de las tenues luces. Los gemidos acompasados unos, y estridentes otros, eran la perfecta melodía que acompañaban las caricias que se veían descender de las manos rápidas y hábiles que se estrellaban contra las pieles desnudas y que agitaban cada vez más a las hermosas mujeres que estaban sido gozadas allí.

Nos producía una súper excitación ver todo aquello y sentirnos parte de ese lugar, de ese momento. Comenzamos a besarnos con Pamela, a acariciarnos, a sentir también nuestras bocas agitadas y nuestras caricias no tenían nada que envidiar a las que habíamos visto.

No sabemos en que instante estábamos haciendo el amor con toda la furia de dos sexópatas enloquecidos, al lado de una pareja que se había contagiado de nosotros y nos seguía el ritmo  del placer. Esa noche la pasamos súper bien, aunque no hayamosintercambiado, como tantas otras, pero siempre la pasamos excelente en Anchorena.

Aprovechamos para saludar a toda la gente linda que siempre va, al staff y en especial a los coordinadores C. y A. que otra oportunidad, les contamos nuestra experiencia con ellos.

EL MOMENTO IDEAL

domingo, 11 de noviembre del 2007 a las 02:13
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Esa noche estabamos dispuestos a la pasión y al placer. Al placer de vernos dejar llevar por la lujuria despertada en ambos cuerpos por algunas fantasías. Yo veía la insinuación de sus pechos delicados, cálidos y suaves, recortarse tras su blusa suave que dejaba presentir que allí se escondían esperando ser gozados. Es sola insinuación y el ver sus ojos colmados de excitación hacían trepidar mi corazón en un dejo salvaje, sentía su respiración entrecortada y sus labios tímidamente se iban abriendo, dejando un cálido aliento fresco.


Ambos queríamos disfrutar, gozarnos, sentirnos y vernos. Ella se acercaba a la otra mujer que estaba junto a nosotros, y con sus miradas se entendieron que ambas se deseaban. Que ambas querían sentir la piel de la otra. Las caricias no tardaron en comenzar. Las manos de ambas buscaron la piel de la otra, mientras sus labios se saludaban en una danza tímida, al principio, para dejarse llevar al instante a un estado más acalorado y lujurioso. Sus lenguas se encontraron mientras sus manos se recorrían los pechos, sintiéndose la piel en las yemas de sus dedos.

Nosotros las admirábamos sin decir palabra (sobraban en ese momento) y nos dejábamos llevar por el éxtasis que representaban esas dos bellezas en esa danza de lujuria desatada. Solo atinábamos a rodear sus cuerpos por detrás, con temor a interrumpir tan provocador y sexy encuentro entre ambas.

Sin saber como llegamos a un sillón que representaba la tentación del placer y las ropas ya no eran necesarias, por lo que las fuimos quitando, mientras ellas sin dejar de provocarse caricias, olvidaban nuestra presencia, para solo dedicarse a su frenético deleite.

Quedaron sus pechos al descubiertos, pero inmediatamente fueron cubiertos por sus bocas que buscaban ávidas sus pezones henchidos y deseosos de ser lamidos, muy suave, muy cálidamente. Nosotros acompañábamos sin participar demasiado (no nos necesitaban) y fueron acomodándose en un sesenta y nueve que dejaba boquiabierto al más experimentado maestro del sexo.

Coincidieron sus labios en sus vulvas, coincidieron sus lenguas en sus clítoris y se prodigaban besos y caricias acompasados con gemidos pequeños y agudos. Desenfrenadas seguían sin tener en cuenta el tiempo, ni el espacio y asía llegaron al primer orgasmo provocado solo por esas trémulas lenguas que sabían de placeres. Nosotros besábamos como podíamos sus pechos, sus espaldas, sus nalgas, sus piernas.

Al fin llego el momento que también esperábamos nosotros, y nos acomodamos a cada lado de ellas, por sus espaldas y mientras ellas seguían sus besos enajenados, fuimos lamiendo ahora nosotros sus sexos, dilatados, húmedos y gozados. Largamente hicimos deleitarlas para luego recién ir penetrándolas suavemente y recorriendo sus interiores disfrutando de cada milímetro de su cuerpo. Estando ya dentro de ellas comenzamos a entrar y salir con nuestros penes agigantados por todo ese preludio que nos regalaron ambas bellezas.
Ellas se retorcían y gemían sin dejar de gozarse y acariciarse hasta volver orgasmos sus deseos ocultos. Así estuvimos por largo tiempo, hasta que nos confundimos en esa fantástica masa de cuerpos lujuriosos y cálidos y quedamos los cuatro muy exhaustos y con ganas de más y con la fantasía hecha realidad.

UNA NOCHE DE CARICIAS Y LUJURIAS

domingo, 11 de noviembre del 2007 a las 02:11
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Conocimos a una mujer de mente muy abierta y dispuesta a llevar el placer a su más elevado estado. Era alta, con curvas que invitaban a la locura. Labios carnosos, sensuales y provocadores, que no solo hacían lo que prometían, sino un poco más. Sus pechos enormes y terminados con pezones guerreros, que al solo rozarlos producían un estallido sobre la blusa de algodón, sin corpiños que llevaba. Largas piernas encerraban una prominente cola para el infarto de muchos.

Pamela fue quien me la presentó, pues con ella habían cruzado mensajes en una página de contactos. Nos fuimos conociendo y tomando confianza, hasta que decidimos invitarla una noche a casa. Preparamos unos tragos y nos dispusimos, peli xxx de por medio, a esperarla.

Cuando sonó el timbre, las burbujas del espumante ya estaban haciendo efecto en nuestra libido, que estaba exaltada y con los ratones en nuestras cabezas, del tamaño de los de la propaganda del frizze;

Bajamos a abrir y rápidamente nos fuimos al departamento, donde un cómodo sillón nos aguardaba a los tres. Le ofrecimos una copa y mientras cruzamos unas palabras, con la peli de fondo y una música que sonaba para no "molestar a los vecinos", sin mediar más, Pamela comenzó a besarla, suavemente y con los labios semientreabiertos al principio. Luego, si, ya casi tirada encima de ella, los besos iban subiendo de tono, y ella respondía muy agradablemente a las caricias prodigadas por Pamela. Se superenganchó rebién con nuestra onda y ya ambas se las podía percibir excitadas.

Yo simplemente participaba de mirar ese cálido cuadro de dos hermosas y suaves mujeres dedicándose tan calientes caricias eróticas. Las ropas fueron saliendo disparadas a quién sabe que rincón, mientras ellas se olvidaban de todo, hasta parecer desaparecer el mundo y solo importarles sus cuerpos, sus pieles y sus besos.

Besos que iban desde las cálidas caricias que se hacían lengua a lengua, pasando por chupones y pequeños mordisquitos a los pezones de la otra, acompañados por manos inquietas que se buscaban en la penumbra, sus sexos, ya húmedos.

Mi participación al momento, consistía en acariciar su espalda y nalgas, sin olvidar sus piernas y de vez en cuando un beso fugaz en las bocas de ambas, pero mucho no les importaba. Parecían entenderse de toda la vida y complementarse super bien con ambos cuerpos.

En un momento dado, Pamela la tiende de espaldas en el sillón, ya sin ninguna ropa, ambas, y tiernamente le entreabre las piernas, colocándose en un perfecto sesenta y nueve, y llevando su boca a la vulva húmeda y caliente de ella, acariciando con sus labios, cada milímetro y lamiendo su clítoris desesperadamente, mientras ella le devolvía su gentileza con una fruición increíble.

Me ubiqué despacito en ese hermoso escenario de placer, tratando de no interrumpir en nada, y comencé a besar las nalgas de Pamela y lamer su concha, que estaba muy hinchada y mojada y quedaba al descubierto por segundos, mientras mantenía la cola un poco levantada. Se cruzaban las bocas mía y de la chica que lamía esa vagina como loca, nos besábamos sintiendo el sabor de Pamela en los labios y lengua uno del otro. Era un placer irresistible.

Así no puedo decir cuanto estuvimos, solo que resultaba un placer que no se puede describir, simplemente hay que probarlo. Probar ese sabor de ambas hembras lamiéndose como locas hasta llegar a ese orgasmo tan buscado por ambas.
Después, Pamela me pide, haciéndola poner en cuatro a ella, que la penetre, pero es Pame quien guía con sus manos mi pene hasta la concha super caliente de la otra mujer. Yo quiero meterme dentro con todas mis fuerzas, penetrarla hasta lo más profundo, romperla, pero Pame no me deja, solo permite que entre el glande de mi verga. La mujer se agita y quiere sentir más adentro mi pija, pero Pame disfruta de ese juego, sabiéndose la que domina a ambos. Hasta que nos va permitiendo que me introduzca más dentro de ella, que responde con gemidos ahogados. Pamela suelta mi pene dejándome vía libre y ahí si, entro todo lo que puedo, despacito, para rápidamente salirme, casi por completo, dejando solo la puntita de mi pija adentro, y embistiendo con toda mi fuerza, la penetro hasta sentir mis huevos chocar contra su concha, una y otra vez, mientras ella grita y se aferra al sillón, como puede.

Pamela mira con ojos lujuriosos como me la cojo, y entonces me dice que se la meta por el culo; pongo gel en su ano y primero con un dedo hago relajarla y de pronto me voy metiendo despacito dentro suyo, para empezar luego un vaivén placentero y de puro éxtasis sexual. Pamela le chupa las tetas, los pezones, la besa la acaricia y se escurre entre las piernas de la mujer, llegando a su concha y se acomoda para chuparla desesperadamente, hasta que entre ambos hacemos que solloce con un gemido profundo y acabe, dejándose caer sobre Pamela.

Yo me tiendo en el sillón y al sacarme el preservativo, ambas atacan mi verga con sus bocas y lenguas ávidas de mi sexo, chupándola una a cada lado desde la cabeza hasta los huevos, con fuerzas, con ganas, con placer, con deleite. Me pongo otro preservativo y Pamela se sienta en mi y comienza a cojerme con fuerzas, tratando como de exterminar mi pija.

La otra chica se sienta de cuclillas sobre mi cara y asía la voy chupando su vulva caliente, con gusto a sexo recién satisfecho, mientras siento a ambas besarse y acariciarse sus pechos, gimiendo Pamela porque viene un orgasmo retenido y que lo deja salir con todas las ganas del mundo y contagiándome también a mí, que la acompaño en un largo acabar.

Así empezamos una noche copada...

Si te gustó nuestra fantasía y querés ser parte de ella o conocernos,: http://www.contactossex.com/ y en el perfil: pamelaymarcos nos encontras con fotos y una descripción de lo que buscamos y somos.

Parejas: bienvenidas. Si son héteros ambos; o ella bisexual, no importa. Nos adaptamos y escuchamos propuestas. Bueno... ¿Los esperamos? Pamela y Marcos.

LO QUE HACEMOS Y EL PORQUE

domingo, 11 de noviembre del 2007 a las 02:06
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LO QUE HACEMOS Y EL PORQUE

 

En primer lugar porque lo disfrutamos y es algo que hemos comprendido y aceptado entre ambos. Al ver a tantas parejas conocidas o amigas que viven en un mundo de hipocresía y egoísmos, de decir una cosa y hacer lo diferente, tal el hecho de que el marido sale corriendo a coj...erse a cuanta "mina" puede o la misma mujer, si le gusta otro hombre, le hace el amor a las espaldas de su marido; o bien en algunos matrimonios que conocemos pintan la felicidad de su hogar y sus hijos y el hecho de tener una pareja, pero que en realidad viven deseando otra cosa y siendo infelices por ser cobardes y no enfrentar lo que sienten y decir sinceramente y de corazón lo que esperan de esta vida, que es única e irrepetible.

Pareciera mentira que el ser humano pudiera dejar de hacer lo que le hace feliz para atarse a una vida de mentiras, egoísmos y engaños. El plantearnos seriamente esto y el decirnos todo lo que realmente sentimos y nos gusta, nos liberó a ambos y podemos llevar este tipo de vida, que no debe ser la mejor, ni la peor, simplemente una vida diferente, pero sin mentiras y sin egoísmos vanos.

Tenemos, como todos, dificultades, momentos difíciles, pero tenemos una vida más libre, con menos temores, claro que difícil, pero cuando se está al lado del ser que uno ama, y del cual se está porque a pesar de conocerlo con todas sus miserias y sus virtudes, lo acepta y elige compartir su camino con el/ella, ¿a qué se le puede temer? Se hace más llevadera la vida de esta forma.

Elegimos contarnos nuestras fantasías y comprendimos que ambos nos ratoneábamos con otras personas, y simplemente, como creemos hacen la gran mayoría de las personas, solo ocultábamos este sentimiento y seguíamos nuestras vidas. Pero al ir conociéndonos más y más nos dimos la confianza para poder enfrentar y decirnos esas cosas, que son superdifíciles.

Porque como se imaginan ustedes que se le dice a la persona que uno ama y que también te ama: "me gustaría hacer el amor con otra persona y lo compartamos, ¿te agradaría?" No es fácil, ¿¡no lo creen!?

Pero si hay confianza, amor y respeto, se puede hacer, porque sino caemos en un lugar en que estamos viviendo al lado de una persona que no sabe a quien tiene a su lado. Le estamos mintiendo. Estamos ambos viviendo en un engaño.

Por eso hemos entendido que la vida no tiene una sola forma de ser vivida y comenzamos esta forma de hacerlo, pero no es que todos los fines de semana salimos a tener sexo por ahí; salimos a boliches algunas veces, cuando podemos, si conocemos a alguien que nos gusta a los dos, hacemos algo copado que salga en ese momento y lo disfrutamos a full.

Somos gente sencilla, común y que se animó a vivir diferente, solo eso y bueno... queríamos comentarles eso y decirles que si quieren escribirnos y contarnos algo de ustedes, los esperamos, quien dice que salga una linda amistad-sexual, jaja y sino, solo una amistad vía este medio tan democrático como es la net.

Saludos de PAMELA Y MARCOS.

(para conocernos y dejar mensajes:
www.contactossex.com perfil: pamelaymarcos)

Los esperamos....

ÉL Y NOSOTROS

domingo, 11 de noviembre del 2007

ÉL Y NOSOTROS

Esa fantasía que rondaba siempre en mi cabeza. Un día se lo propuse a ella. ¿Cuál era? La de tener un encuentro cálido y sensual con otro hombre. Ella él y yo. Que es descabellado para alguien común como nosotros. Si. Lo es. Pero cuando dos personas se aman y comprenden y pueden dejar las mentiras de lado y vivir plenamente la vida como lo desean y como lo disfrutan, se puede.

Habíamos conocido a X en algún lugar. Nos gustó su forma de manejarse, su sencillez, y claro, su físico. Nos costó encontrar una persona acorde, que sea en equilibrio de lo que pedíamos y que sea a la vez un caballero y tenga respeto sin dejar de lado el placer que se puede sentir en un encuentro como este.

Quedamos en encontrarnos y después salimos a tomar algo y bailar en un boliche del ambiente. Allí nos fuimos soltando los tres, disfrutando el momento que se aproximaba, sin forzarlo y se fueron dando las cosas de forma natural. Habían caricias, algunos roces, besos y el clima se fue encendiendo.

Propusimos irnos a un lugar más discreto. Llegamos a al lugar donde había sillones y música acorde, aunque ya no importaba, pues los tres estabamos pasando un agradable momento.

Nos servimos una copa de vino espumante cada uno y seguimos con las caricias, los tres acomodados en un amplio sillón. Ambos la besábamos a ella en el cuello, en los labios. Ella sentía nuestras cuatro manos ávidas de su cuerpo dibujando caricias en sus pechos, por debajo de las ropas que fueron cediendo lugar a su desnudez, dejando al descubierto su hermoso y deseable cuerpo.

Así, desnuda nuestras bocas fueron gustando cada centímetro de su piel, bajando y subiendo por sus hombros, por sus pechos, sus piernas, sus nalgas. Ella sólo se dejaba hacer y se sentían suaves gemidos entrecortados y un brillo en sus ojos. Nuestras manos sentían su cuerpo caliente y dos lenguas recorrían sus pezones en círculos. Lamíamos cada parte de su piel, saboreando el placer de sentirla caliente y complacida.

El se arrodilló entreabriéndole sus piernas y comenzó a lamer su sexo, separando su vagina con los dedos y saboreando su húmeda vulva iba de abajo hacia arriba, deteniéndose en su clítoris y provocando quejidos de placer, mientras yo me encargaba de hacer que sus pechos y pezones siguieran el ritmo que daba el momento.

Estuvimos largo rato disfrutándonos de esta forma, hasta que ella se retorció en un prolongado orgasmo que ya no pudo retener, dejándose ir un ahogado grito de placer. Entonces nos colocamos, ambos desnudos a los lados de ella en el sillón, de cuclillas y ofrecimos nuestros penes bien duros para que los pudiera gustar a ambos a la vez. Los chupaba con fuerzas, hasta con rabia, pareciera, mientras seguíamos acariciándola y jugando con nuestros dedos en su vulva caliente y húmeda, sedienta de placer.

Allí hicimos que Él se sentara y ella se acomodó sobre el, haciendo que el enorme pene fuera entrando de a poco en su cuerpo. Primero el glande, y cada vez se iba metiendo más, haciendo que ella lo disfrutara y gozara, que gimiera de placer. Ahí empezaron las subidas y bajadas de ella, cada vez con más intensidad, metiéndoselo todo y saliendo al instante para volver a tragarlo todo. Ella acariciaba sus huevos mientras lo sentía dentro suyo esa verga que la hacía gemir. Se lo cogía con gran placer mientras yo miraba y disfrutaba ese placentero espectáculo.

Ella había ya a acabado unas cuantas veces cuando yo me ubique detrás de ella, y comencé a penetrarla por el ano, despacio con ritmo acompasado primero, para luego ir subiendo más y más el ritmo. Los tres estábamos hecho un solo cuerpo que se complacía mutuamente y que se daba placer enteramente. Ella sentía ambas vergas dentro suyo que la hacían vibrar y querer más. La cabalgamos un buen rato hasta que no pudimos sostener más nuestra excitación y nos unimos en otro largo orgasmo, esta vez los tres juntos.

Creo que los gemidos fueron muchos, y el placer muy intenso. Lo habíamos disfrutado y hecho realidad una fantasía que nos dejó exaustos, temblorosos los cuerpos.

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UN TERCERO COPADO (martin)
hola che me podria poner en contacto con uds?  para ser un tercero...(11 nov)
Una personita especial (Pablo)
Gracias por la ayuda y espero conocerlos algún día (de una u otra forma) Vamos a empezar por ir a ......(10 nov)
Una personita especial (pamelaymarcos)
Hola Pablo, es verdad que cada uno lo vive de manera diferente, y a nosotros nos pasó que cuando ......(08 nov)
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La verdad me asombran sus relatos.Con mi esposa estamos empezando hablar más seriamente de la ......(08 nov)
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