Complacientes
Y finalmente llegó el momento de conocernos. Realmente queremos decirles que no son complacientes. Son sumamente complacientes y calientes y nos encantó conocerlos y sentir la seducción desde el primer momento.
Hacía tiempo que teníamos ganas de verlos y ver que nos pasaba con ellos, ya que por el msn nos habían gustado mucho, por su buena onda que es lo que más buscamos nosotros. Obvio, si vienen acompañada esa buena onda de un par de lolas como las de R, o de un pene trabajador como el de F., súper mejor!!!!!
Y la verdad que lo primero que sentimos fue una sensación agradable de intimidad, en la que pudimos percibir que nos estaban tratando de seducir, y de llevarnos a su cama, desde el mismo momento que traspasamos la puerta y nos sentamos en el sofá. Y nos dejamos seducir desde ahí!!!!! jaja
Llegamos cuando una fina llovizna comenzaba a caer en esa tranquila calle de floresta, preanuncio de lo que estaría por ocurrir dentro de ese cálido departamento. Luego de las formalidades de las presentaciones nos sentamos cómodamente a charlar, mientras tomábamos algo y nos reímos mientras el buen clima se generaba entre los cuatro y no recordamos cuando, alguien, (nosotros seguro no, porque somos tímidos, jeje) propuso hacer algo si estaba todo bien. Dijimos que claro y nos adentramos en el dormitorio.
Allí nos llevo todo el camino previo de seducción que habíamos desplegado nosotros y ellos. Ambos estaban muy, muy ‘cogibles' esa noche, lo cual suponemos es siempre así. F un tanto tímido, parecía y R con sus imponentes gemelas me miraba con una tierna pero a la vez caliente e insinuante mirada. No perdimos mucho tiempo y nos comenzamos a besar. Por el rabillo del ojo podía ver como F y Pame se besaban y acariciaban, dejando jugar sus manos por los cuerpos del otro. Yo trataba de conocer con mis manos el cuerpo chiquito y bien proporcionado de R, mientras mis labios comenzaban a gustar los suyos.
Las ropas no estuvieron mucho tiempo más sobre nuestros cuerpos y el calor iba en aumento. Mientras desnudaba sin dejar de besar a R, podía entrever como estaban enredados Pame y F; sus lenguas se adivinaban vivas y generosas en la boca del otro, buscando el sabor del placer.
Ya desnuda, recosté lentamente a R, mientras me inclinaba sobre ella, besando su boca, su cuello, sus hombros, bajando hacia sus pechos lujuriosos, de pezones desafiantes. Allí me detuve un rato, en mi viaje hacia ese lugarcito encantador, enmarcado por sus piernas temblorosas, donde reside placer. A mi lado veía tendidos a Pame y a F, lamiéndose con todas sus ansias, tratando de dar y darse placer mutuamente.
Seguí mi descenso a través de su pancita cálida, mientras mis labios trataban de besar cada milímetro de aquella sedosa piel que se me ofrecía para mi deleite. Así llegué a su vulva, caliente, atrapante y cuando mis labios rodearon sus labios, ella dio un breve suspiro de placer, intenso. Mi lengua estaba ya saboreando su interior, mientras mis dedos separaban suavemente sus labios temblorosos y deliciosos, para dejar al descubierto un clítoris delicado, al cual me dedique con mucha atención durante un largo rato.
Traté de lamerla, con intensidades varias, dando pequeños y suaves mordiscos en cada arremetida de mi lengua y mis labios en el interior de su complaciente vulva. Se la chupé por largo rato, mientras mis manos acariciaban sus pechos, sus pezones, sus caderas y sus muslos.
A nuestro lado, Pame gemía en las arremetidas de lengua de F en su conchita relajada y gustosa de recibir placer. Esperaba en cada arremetida, el momento en que F se adentraría en ella, con su pene ya listo, que en ese momento saboreaba Pame desde la punta hasta los huevos, lamiéndolo con entusiasmo. Esta visión hizo que mi sangre se elevara aún más y aceleré las lamidas, introduciendo mi dedo en busca del punto g de R; estaba a punto de estallar, hinchado y lleno de placer contenido. En breves segundos, con una poca presión sobre él y con mi boca rodeando su concha, ella estalló en un profundo orgasmo, y los gemidos de Pame se mezclaron con los de R, que liberaba una tensión contenida, que venía a descargarse justo en mi boca.
Allí me quité el resto de mi ropa, dejando mi pene a merced de la boca de R, ella lo tomó con toda devoción y comenzó a lamérmelo como si fuera a arrancármelo y quedárselo para ella. La recosté nuevamente en la cama y la rodeé con mis brazos, mientras la besaba en sus labios, en su cuello. Ella sentía su propio sabor a placer impregnados en mis labios, y así me fui metiendo en ella, despacito, haciendo rozar la cabeza de mi pija en su concha cálida, que la había preparado concienzudamente con mis labios, lengua y dedos. Ella me recibió con toda complacencia y dejó entrarme hasta que mis huevos rozaban su entrada húmeda y caliente. Sus gemidos los sentía mientras lamía sus pezones y veía como Pame era penetrada por F.
La había recostado sobre sus espaldas, haciendo levantar sus piernas y podía verse parte de su pija, entrando y saliendo de la concha de Pame, mientras la besaba y sus brazos la contenían. La lengua de F dentro de la boca de Pame, no podía acallar los gemidos que se sentían en ritmo acompasados con los de R. Yo trabajaba con movimientos de caderas y cinturas para complacer a R, que jadeaba, mientras apretaba mi espalda con sus manos y se disponía a esperar en cada empujón que le daba con mi pene. Ella me devolvía el movimiento.
El placer se sentía en esa habitación. En dos formas. La primera en forma de gemidos, de grititos ahogados y sonidos de pieles rozándose y cuerpos entrando en otros cuerpos y la segunda en forma de olores excitantes que hacían de la noche más acogedora si fuera posible.
Así estuvimos largo rato, disfrutándonos, cada milímetro de piel, cada gota de sudor, cada partícula de olores a sexos mezclados. No recuerdo cuanto tiempo nos gozamos y nos complacimos. No importa. Importa que estuviera copado. Que nos dejaron con ganas de más. Que nos complacieron de putamadres!!! Y que su nick, simplemente está elegido como si fuera por el dios Bacco.
Podemos sólo agregar que nos cogieron como queremos ser cogidos y nos dieron placer y al cual esperamos haberles retribuido como se lo merecen, porque esos cuerpos están hechos para ser disfrutados, sin más ni más.
La calidez de nuestros anfitriones quedó demostrada en aquella habitación a la cual esperamos poder visitar nuevamente el algún momento y dejarnos que nos llenen el cuerpo de placer, mientras también nosotros los complacemos.
Chicos, simplemente, geniales y nos súper encantó conocerlos. Valió el tiempo de espera... jeje. Besos cálidos a ambos.




Comentarios sobre Complacientes
Chikis muy bueno el relato , un lujo el encuentro ¡¡ lo leemos seguidito así revivimos lo que hicimos esa noche¡¡
Que se repita ¡¡
Un placer conocerlos
chicos...no se como hacen.....hacen que me sienta en la platea de estas escenas....
y no tengo dudas que son esenciales en los encuentros...
les mando besos y espero seguir leyendolos